Cuando esta joven pareja nos abrió las puertas de su vivienda, había algo muy claro desde el principio: querían una casa práctica, ordenada y fácil de vivir en el día a día.
Se trataba de una vivienda de obra nueva en las afueras de Vitoria-Gasteiz que, aunque partía de una buena base, no terminaba de aprovechar todo su potencial. Especialmente en la zona de día, donde todo estaba conectado, pero sin una estructura clara que ayudara a organizar el espacio ni a sacarle el máximo partido al almacenaje.
Uno de los primeros retos fue precisamente ese: hacer que cada cosa tuviera su sitio sin renunciar a la sensación de amplitud. Y lo hicimos empezando desde el acceso.
Diseñamos un panel a medida que no solo oculta los cuadros eléctricos, sino que se integra completamente con la pared y se convierte en un elemento funcional más, incorporando perchero, zapatero y un pequeño rincón donde dejar lo imprescindible al llegar a casa. Un gesto sencillo, pero que cambia por completo la forma de entrar y habitar el espacio.
En la zona de día, el equilibrio estaba en mantener esa conexión visual que ya tenía la vivienda, pero añadiendo la posibilidad de sectorizar cuando fuese necesario. Por eso diseñamos un cerramiento ligero con cristalera y puerta corredera, que permite aislar la cocina sin perder luz ni continuidad.
A partir de ahí, todo el proyecto gira en torno a optimizar sin recargar. La cocina se replantea en forma de L, integrando los electrodomésticos y organizando los volúmenes para que lo más visual sea también lo más limpio. Tonos neutros, materiales cálidos y soluciones pensadas para que todo fluya con naturalidad.
El salón y el comedor se reorganizan para adaptarse mejor a la vida real de la pareja, ganando espacio para compartir y almacenaje para el día a día. Y la terraza, conectada directamente con el interior, se convierte en una extensión más de la casa, pensada para disfrutarla como un segundo salón cuando el tiempo lo permite.
En la zona de noche, el dormitorio principal se resuelve con un gesto sencillo pero muy efectivo: un murete a modo de cabecero que organiza el espacio y aporta calidez sin recargar. Mientras que el segundo dormitorio se convierte en una de las piezas clave del proyecto.
Un espacio polivalente, pensado para adaptarse a todo: teletrabajo, visitas, entrenamiento… y que gracias a un sistema de cama abatible y almacenaje a medida permite mantener el orden sin renunciar a ninguno de esos usos.
Los baños, por último, se terminan de vestir con soluciones que combinan funcionalidad y estética, cuidando cada detalle para que incluso los espacios más pequeños acompañen el conjunto.
El resultado es una vivienda donde cada decisión responde a una forma de vivir: práctica, ordenada y pensada al milímetro.