Este proyecto nace de una decisión muy personal: la de volver. Tras muchos años viviendo en otra ciudad, su propietaria sintió que era el momento de estar cerca de los suyos, de recuperar la proximidad con su familia y con todo aquello que siempre había sido hogar. Y este piso apareció casi como una señal. Desde su ventana, podía ver incluso su segundo hogar, el de sus padres… De alguna manera, todo le estaba diciendo que era el momento de hacerlo.
Cuando llegó al estudio, entendimos que no se trataba solo de diseñar una vivienda, sino de acompañar ese cambio vital. De dar forma a un espacio que no solo respondiera a una nueva etapa, sino que conectara emocionalmente con lo que significa volver.
Partíamos de una vivienda de obra nueva, luminosa y con una distribución que permitía trabajarla desde la continuidad. Desde el inicio apostamos por potenciar esa sensación de fluidez, planteando una zona de día abierta donde salón, comedor y cocina conviven de forma natural, acompañados por una paleta de tonos sobrios y materiales cálidos que aportan equilibrio y serenidad.
La terraza, conectada directamente con el interior, se convirtió en una pieza también clave del proyecto. Más que un espacio exterior, se pensó como una prolongación de la vivienda, un lugar desde el que disfrutar de la luz, del tiempo y, en cierto modo, también de esa conexión tan especial con el entorno.
En la cocina, buscamos una integración total con el resto de la estancia, con un diseño funcional y limpio que acompaña el día a día sin interrumpir la armonía del conjunto, incluso cediendo sus tonos y materiales a los elementos realizados a medida de almacenaje del hall. Todo para que se respire una forma de vivir tranquila, ordenada y sin esfuerzo.
La zona de noche se planteó como un refugio dentro del propio hogar. El dormitorio principal y el vestidor se trabajaron como un conjunto continuo, donde la organización, la luz y los materiales ayudan a generar una atmósfera de calma, pensada para desconectar y sentirse en casa desde el primer momento.
El resultado es una vivienda que va más allá de lo físico. Un hogar que acompaña, que conecta y que, de alguna manera, da respuesta a algo muy sencillo y a la vez muy importante: estar donde quieres estar.